Dividir los gastos en pareja: ¿a partes iguales o según ingresos?
Dividir gastos en pareja: 50/50 o proporcional a los ingresos, con las cuentas hechas sobre un alquiler con gastos incluidos y reglas claras para el día a día. Léelo ya.

Las parejas pueden dividir las facturas comunes de dos formas: a partes iguales (50/50) o en proporción a los ingresos. Si una persona gana 3.000 € netos y la otra 2.000 €, con el modelo proporcional la primera paga el 60 % de cada gasto común y la otra, el 40 %.
Las dos opciones son justas. Solo que de manera distinta. El 50/50 es igual; el 60/40 supone el mismo esfuerzo. Qué modelo os conviene lo muestra un cálculo sencillo con vuestro alquiler con gastos incluidos. Aquí lo hacemos completo de principio a fin.
Puntos clave
- Con sueldos netos de 3.000 € y 2.000 €, la proporción es 60/40, porque 3.000 de un total de 5.000 € son exactamente el 60 %.
- Un alquiler de 1.200 € con gastos incluidos sale a 600 € por cabeza si se reparte a partes iguales; con 60/40 son 720 € y 480 €.
- Con 50/50 y 1.830 € de gastos fijos, quien gana menos destina casi el 46 % de su sueldo neto a ellos y la otra persona apenas algo más del 30 %; con 60/40, ambos rondan el 36,6 %.
- Los gastos personales, como la tarifa del móvil, la ropa o los hobbies, no van a la cuenta común en ninguno de los modelos.
- Si cambian los ingresos, por ejemplo por pasar a media jornada, cambiar de trabajo o coger una excedencia por cuidado de hijos, tenéis que recalcular el porcentaje; si no, el modelo deja de cuadrar.
¿Qué significa dividir los gastos en pareja?
Dividir los gastos en pareja significa decidir qué costes son de los dos, con qué criterio los repartís y cuándo saldáis la diferencia. Son tres decisiones. Si falta una, a los tres meses como mucho empiezan las discusiones.
En la práctica, casi nunca paga cada uno exactamente su parte. El alquiler sale de la cuenta de la titular del contrato, la compra semanal la paga unas veces él y otras ella, y la luz e internet están domiciliados en la cuenta de uno de los dos. Al final queda un saldo: ¿quién ha adelantado más de lo que le tocaba y cuánto le debe la otra persona?
El criterio de reparto determina cómo queda ese saldo. Con 50/50 se calcula de cabeza en un momento. Con 60/40 hace falta una fórmula, que te enseñamos más abajo. Lo único que cuenta: el criterio se aplica igual a todas las facturas comunes, no de una forma hoy y de otra mañana según el humor.
¿Cómo funciona el 50/50 y cuándo deja de ser justo?
Con el modelo 50/50, cada persona paga exactamente la mitad de cada gasto común, independientemente de lo que gane. Si la compra cuesta 84 €, cada uno pone 42 €. El modelo es sencillo, transparente y no obliga a enseñar el sueldo.
Precisamente por eso muchas parejas empiezan así. Da sensación de estar de igual a igual. Nadie mantiene a nadie. Y mientras los dos ganen parecido, es perfectamente válido.
Deja de ser justo cuando los ingresos están muy separados. Entonces los dos pagan los mismos euros, pero no la misma parte de su dinero. Señales de alarma típicas:
- Una persona renuncia a cenas fuera o a vacaciones porque, después del alquiler y los gastos fijos, apenas le queda margen.
- Quien gana más elige el piso más grande, pero lo pagan a medias.
- A fin de mes, uno ahorra varios cientos de euros y el otro nada.
El problema rara vez es la cuenta en sí. Es la sensación de que el nivel de vida común lo está subvencionando la persona con menos presupuesto, aunque en realidad no se lo puede permitir.
¿Cómo se calcula la parte según los ingresos?
La parte según ingresos se calcula con una fórmula: tu sueldo neto dividido entre el sueldo neto conjunto. Con 3.000 € y 2.000 €, sale 3.000 / 5.000 = 0,6, es decir, el 60 %, y para la otra persona 2.000 / 5.000 = 0,4, es decir, el 40 %.
Así lo hacéis:
- Fijad el sueldo neto. Usad lo que entra de verdad en la cuenta cada mes. El bruto distorsiona la imagen, porque la clase fiscal y las retenciones pueden ser distintas.
- Incluid los ingresos irregulares o dejadlos fuera a propósito. Paga extra de Navidad, bonus o trabajos extra: o dividís el neto anual entre doce o dejáis fuera los pagos extraordinarios. Lo que importa es que los dos lo hagáis igual.
- Calculad el porcentaje. Tu neto entre la suma de ambos netos, por 100.
- Redondead. 61,3 % frente a 38,7 % es preciso, pero poco práctico. Muchas parejas redondean a cifras cerradas como 60/40 o 65/35.
- Fijad una fecha de revisión. Recalculad una vez al año o cada vez que cambie un sueldo.
Si no quieres hacerlo a mano: nuestro artículo sobre la calculadora para repartir los gastos de casa de forma justa desarrolla una proporción de 64/36, incluidas las dudas sobre el redondeo.
Ejemplo: alquiler y gastos fijos con 60/40 en lugar de 50/50
Con un alquiler de 1.200 € con gastos incluidos, en el modelo 50/50 cada uno paga 600 €. En el modelo 60/40, quien gana 3.000 € netos paga 720 € y quien gana 2.000 € netos, 480 €. La diferencia es de 120 € por persona y mes, es decir, 1.440 € al año.
La cosa se pone más interesante si no miras solo el alquiler, sino todos los gastos fijos comunes. Nuestra pareja de ejemplo tiene cada mes:
- Alquiler con gastos incluidos: 1.200 €
- Luz: 90 €
- Internet: 40 €
- Comida y droguería: 500 €
En total son 1.830 € al mes. Así se reparte la carga:
| 50/50 | 60/40 | |
|---|---|---|
| Persona A (3.000 € netos) paga | 915 € | 1.098 € |
| Persona B (2.000 € netos) paga | 915 € | 732 € |
| A se queda con | 2.085 € | 1.902 € |
| B se queda con | 1.085 € | 1.268 € |
| Porcentaje del neto de A | 30,5 % | 36,6 % |
| Porcentaje del neto de B | 45,75 % | 36,6 % |
La última fila es la clave. Con 50/50, la persona B destina casi la mitad de su sueldo neto a la casa común, y la persona A ni siquiera un tercio. Con 60/40, el esfuerzo es idéntico: los dos dedican el 36,6 % de sus ingresos a la vida en común.
Hay una tercera variante que usan algunas parejas: mismo dinero restante. Aquí cada persona paga lo necesario para que a los dos les quede lo mismo después. Con 5.000 € netos conjuntos menos 1.830 € de gastos fijos quedan 3.170 €, es decir, 1.585 € para cada uno. La persona A tendría que aportar 1.415 € y la persona B solo 415 €. Es coherente, pero supone un gran paso. Encaja más con parejas que ya funcionan como una unidad económica, por ejemplo con hijos o con bote común.
¿Qué facturas compartís y cuáles quedan para cada uno?
Son comunes todas las facturas de las que los dos os beneficiáis por igual: alquiler con gastos incluidos, luz, internet, seguro de hogar, comida, productos de limpieza y las suscripciones de streaming que usáis los dos. Queda para cada uno lo que solo usa o ha contratado una persona.
| Comunes | Personales | Zona gris, aclarar antes |
|---|---|---|
| Alquiler con gastos de comunidad | Tarifa del móvil | Coche |
| Luz, internet | Ropa, cosmética | Vacaciones |
| Comida, droguería | Hobbies, gimnasio | Mascota |
| Seguro de hogar | Préstamos propios | Cenas fuera |
| Rundfunkbeitrag (tasa de radiodifusión, solo se paga una vez por vivienda) | Regalos entre vosotros | Muebles |
La zona gris es donde nacen las peleas. Puede que el coche lo use sobre todo una persona para ir a trabajar y el fin de semana lo usen los dos. Aquí ayudan reglas sencillas: los gastos fijos, como el seguro, de forma proporcional; la gasolina, según el uso. Con los muebles conviene preguntarse de quién será el sofá si lo dejáis. Quien se lo quede, lo paga, o apuntáis la parte de cada uno.
Las cenas fuera son un caso aparte. Muchas parejas reparten los gastos fijos según ingresos, pero salen a cenar a medias porque resulta más espontáneo. Otras pagan por turnos. Si salís con amigos y cada uno pide algo distinto, dividir por platos suele ser más tranquilo que un importe fijo por cabeza.
¿Qué modelo encaja con quién, y cuándo ninguno?
El 50/50 encaja cuando los sueldos netos se diferencian en menos de una quinta parte, más o menos, y los dos queréis un estilo de vida parecido. El reparto según ingresos encaja cuando la diferencia es mayor o cuando una persona marca en buena medida el nivel (tamaño del piso, zona).
El 50/50 tiene sentido si:
- los dos ganáis parecido,
- acabáis de iros a vivir juntos y la independencia económica os importa,
- no queréis enseñar vuestros sueldos.
El reparto proporcional tiene sentido si:
- los ingresos son muy distintos,
- una persona tiene bastante menos margen,
- queréis un piso más grande del que se podría permitir sola la persona que gana menos.
Ninguno de los dos modelos encaja si:
- una persona no tiene ingresos temporalmente, por ejemplo mientras estudia o durante una excedencia por cuidado de hijos,
- lo pasáis todo por una cuenta conjunta y ya no lleváis cuentas por separado,
- una persona está pagando deudas elevadas que reducen mucho su neto disponible.
En esos casos funciona mejor una cantidad fija acordada, o calculáis con el ingreso después de descontar la cuota del préstamo. Siendo sinceros: no hay ningún modelo que sea justo por sí solo. Justo es aquello en lo que los dos estáis de acuerdo de forma consciente.
¿Cómo elegís vuestro modelo y lo mantenéis?
Un modelo de reparto aguanta si hay tres cosas claras: el porcentaje, la lista de gastos comunes y una fecha fija de liquidación, por ejemplo el día 1 de cada mes. Sin fecha fija, los importes pendientes se acumulan hasta convertirse en una cifra de la que nadie quiere hablar.
Así lo hacéis en la práctica:
- Sentaos una vez. Treinta minutos, los extractos de los dos y una lista de todos los gastos periódicos.
- Decidid el modelo. 50/50, proporcional o mixto. Ponedlo por escrito.
- Ordenad la zona gris. Coche, vacaciones, mascota: una regla para cada cosa.
- Apuntadlo todo en un solo sitio. Ni de memoria ni en tres chats distintos.
- Saldad de una vez. Una transferencia al mes en lugar de veinte pequeñas.
- Revisad una vez al año. Los sueldos cambian, y la proporción también.
El punto 5 lo subestima mucha gente. Hacerse Bizums por cada café y cada compra al momento desgasta y da la sensación de estar siempre pasando cuentas. Mejor: apuntar los gastos sobre la marcha; a fin de mes sale un saldo y una persona hace una transferencia. Listo.
Si no quieres teclear los tickets, puedes hacerle una foto al ticket y registrarlo directamente como gasto. Es en la compra semanal donde más tiempo se ahorra.
Preguntas frecuentes
¿Qué hacer si una persona no tiene ingresos ahora mismo?
Durante los estudios, el paro o una excedencia por cuidado de hijos, una fórmula basada en ingresos da 100/0, algo que rara vez se quiere. En esos casos, las parejas suelen acordar una cantidad mensual fija que la persona sin ingresos aporta de sus ahorros, de la beca BAföG o del Elterngeld (la prestación por crianza alemana). Fijad a partir de cuándo volvéis a la fórmula anterior; si no, la regla provisional se queda para siempre.
¿Es mejor una cuenta conjunta que ir liquidando?
Una cuenta conjunta os ahorra la liquidación mensual, porque los dos ingresáis vuestra parte por transferencia periódica y todas las facturas comunes salen de ahí. La pega: los gastos fuera de esa cuenta, como una compra improvisada con la tarjeta personal, hay que seguir apuntándolos. Muchas parejas combinan las dos cosas: transferencia periódica para los gastos fijos y saldo para todo lo demás.
¿Cada cuánto deberíamos saldar la diferencia?
Para la mayoría de parejas basta con una vez al mes, idealmente justo después de cobrar la nómina. Con gastos puntuales grandes, como una lavadora, puede tener sentido saldarlo en el momento para que el saldo no crezca hacia un solo lado hasta varios cientos de euros.
¿Cuentan los ahorros o el patrimonio en el reparto proporcional?
Por lo general no, porque la fórmula se basa en el sueldo neto habitual. Pero si una persona tiene, por ejemplo, ingresos por alquiler o intereses que entran de forma regular, lo justo es incluirlos en el cálculo. Las herencias puntuales o los ahorros es mejor dejarlos fuera; si no, la discusión se vuelve de principios enseguida.
Vuestro primer mes de liquidación: así empezáis
Coged vuestro alquiler con gastos incluidos y los tres o cuatro gastos fijos comunes más grandes, calculadlos una vez con 50/50 y otra con vuestra proporción de ingresos, y mirad la fila de qué porcentaje del neto se va en cada caso. Esa única cifra suele responder ya a la pregunta.
Después solo necesitáis un sitio donde vayan a parar los gastos. Con Split The Bill dais de alta el alquiler y la luz como gastos recurrentes, hacéis una foto al ticket de la compra y veis el saldo actual en todo momento. Las cuentas son deterministas, no una estimación de la IA. Y si tu pareja no quiere instalarse otra app: no hace falta. Todo funciona en el navegador, sin descargar ninguna app. Sin trampas y sin obligar a la otra persona a registrarse. Empezad sin más y saldad una vez a fin de mes.
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